¿SOCIEDAD O AUTONOMO?

 

 

Aunque la pregunta debería ser, sociedad (persona jurídica) o persona física, pues autónomo o no, dependerá del régimen de la seguridad social por el que estemos obligados a cotizar, independientemente de que seamos sociedad o no.

 

Cuando vamos a iniciar una actividad nos podemos plantear si lo hacemos como sociedad o como autónomo (persona física, pero lo llamaremos autónomo).

 

Todo depende de la envergadura de la actividad que vamos a iniciar, si ésta requiere una inversión importante o no, si nuestra actividad no requiere de una inversión importante, y apenas vamos a tener inmovilizado, si no vamos a tener que comprar maquinaria, ni invertir en un local, etc, y la facturación del primer año no preveemos que vaya a ser superior de unos 60.000 €, es posible que nos interese empezar la actividad como autónomo, ya que inicialmente los trámites serán mas sencillos y mas económicos, al igual que el día a día de nuestra empresa a nivel administrativo será mas sencillo, pues la contabilidad que estamos obligados a llevar también será mas sencilla, además de que, según que actividades, incluso podremos estar en módulos, lo cuál habrá que valorarlo en el caso concreto.

 

Si hemos decidido empezar como autónomos, deberemos tramitar el alta en el censo en la agencia tributaria, encuadrándonos en la actividad que nos corresponda, y posteriormente darnos de alta de autónomos (RETA). Del mismo modo, si vamos a ejerces la actividad en un local, deberemos tramitar la licencia de actividad ante el ayuntamiento del municipio que corresponda.

 

Posteriormente, deberemos llevar una contabilidad mas sencilla que la que estaremos obligados como sociedad, básicamente, ingresos y gastos, libro de IVA y de inversiones, y trimestralmente deberemos presentar nuestras declaraciones a cuenta de la renta, bien sea en estimación directa o en los denominados coloquialmente en módulos. De forma muy sencilla y abreviada, diremos que esta declaración supondrá que liquidemos a Hacienda el 20 % de nuestros beneficios trimestrales, pago que será a cuenta de nuestra Renta, que haremos como todos los contribuyentes el año siguiente. Del mismo modo, si nuestra actividad está sujeta a IVA, presentaremos la declaración de IVA trimestral, que saldrá a pagar o no, en función de si hemos tenido mas o menos gastos con IVA que ingresos. Existen otras declaraciones y obligaciones pero éstas son comunes a las sociedades y los autónomos, como luego veremos.

El principal inconveniente de optar por la opción de autónomo (persona física) viene a nivel legal y de protección del patrimonio personal y familiar, ya que en el autónomo, no hay una diferenciación clara entre el patrimonio de la empresa y del autónomo, de modo que cuando tu empresa tiene una deuda, responderás de la misma con todo tu patrimonio presente y futuro…

 

Por otro lado la sencillez de la contabilidad que estas obligado a llevar, también lleva a que conozcas menos el día a día de tu negocio, y tengas menos capacidad de análisis, simplemente porque tendrás menos información.

 

Si por el contrario, la actividad que vas a iniciar, va a requerir de una inversión de cierta envergadura, vas a tener inmovilizado y stock, y prevees facturar por arriba mas menos de 60.000 euros, deberías plantearte el empezar como sociedad limitada (ojo, nunca te aconsejaremos como C.B., tiene todas las desventajas de ser autónomo y no es una sociedad con personalidad independiente).

 

Resulta evidente que la constitución de una sociedad inicialmente ya te va a suponer un gasto que no tendrías como autónomo, pero te va a dar tranquilidad a medio plazo, ¿Qué te puede costar constituir una sociedad limitada? Podemos hablar entre 500 € y 1500 €, dependiendo los trámites que te hagas directamente y los que decidas subcontratar, si quieres un consejo, si no eres profesional del sector del derecho o de la asesoría no intentes ahorrarte 500 € en la constitución e intentes hacértelo tu todo, pues si posteriormente algo no está bien te costará mas arreglarlo que gastarte 1000 € desde el inicio.

 

Si vas a empezar como sociedad, deberás primero pensar en la denominación social, éste será el nombre legal por el que se conocerá a tu empresa, que no necesariamente tiene porque ser el nombre comercial con el que pienses trabajar, si bien, en las pymes lo aconsejamos. Una vez tengas el nombre hay que registrarlo en el Registro central de denominaciones, y cuando lo tengamos ya podremos constituir la sociedad ante notario, posteriormente habrá que registrar la sociedad en el Registro Mercantil, previo depósito en la conselleria o consejeria correspondiente.

¿y la fiscalidad? Para empezar la contabilidad que tendrás que llevar será mas completa que si fueras autónomo, pero si la subcontratas con una asesoría hoy no te saldrá mucho mas cara y por el contrario tendrás mucho mas conocimiento de tu empresa que en la simple contabilidad de ingresos y gastos. Posteriormente tendrás que presentar tus declaraciones de IVA trimestralmente (salvo excepciones mensuales), y el primer ejercicio no presentarás ningún pago a cuenta de beneficios, a diferencia de si eres autónomo, que desde el primer trimestre ya empiezas a pagar el 20 % de tus beneficios trimestrales a hacienda. ¿Cuándo empezarás a pagar impuesto de sociedades por los beneficios? En julio del año siguiente a cuando comiences la actividad, independientemente de cuando la inicies, presentarás tu primer impuesto sobre sociedades, y ahí pagarás entre un 15 y un 25 % de tus beneficios, si es que los has dado, ten en cuenta que podrás acceder a mas desgravaciones, e incluso es posible que tu propio sueldo lo puedas desgravar como gasto, con lo que, podría darse el caso que el impuesto sobre sociedades te saliera cero a pagar… En el mismo mes de julio, estarás obligado a presentar en el registro mercantil que corresponda a tu domicilio social las cuentas anuales, para lo que tendrás que pagar las tasas correspondientes.

¿ventaja? Además de que fiscalmente, salvo microempresas, están mejor tratadas las sociedades que los autónomos, legalmente, tendrás una separación de patrimonios entre la sociedad y tu patrimonio personal y familiar, con lo que pondrás en menor riesgo tu patrimonio familiar ante las deudas de la sociedad (siempre y cuando, no las avales personalmente, claro).

 

Luego habrán otras obligaciones fiscales que son comunes a sociedades y autónomos, que no son objeto de este articulo, y que citamos a modo de ejemplo, tales como las retenciones por alquileres (mod. 115), Declaraciones de operaciones mayores de 3.000 € (mod. 347), etc…

Con este pequeño y simple articulo sólo hemos querido dar unas pequeñas pinceladas sobre las dudas que tiene cualquier emprendedor antes de iniciar su actividad, tratando de ser lo menos técnicos posibles en el lenguaje.

Quedamos a vuestra disposición sin ningún tipo de compromiso para cualquier duda que podáis tener al respecto. Llámanos!

 

Jose Carlos Mora

Abogado

Graduado Social